>Las Palomas y su cria

>Utilidades del palomar

>Arquitectura utilitaria

>Palomares: historia, geografía

>Arquitectura, diferentes tipos

>A modo de conclusión

Palomares: historia, geografía

Palomas y palomares aparecen muy pronto en la historia del hombre.
En la época Asiria, en bajo-relieves, se representa a las palomas revoloteando por las clases de la diosa Ishtar.

En Egipto, la cría de las palomas es una actividad floreciente desde la antigüedad hasta nuestros días.

En Creta, en el tesoro del Círculo Real de Micenas (S. XVI a.C.), se ha encontrado la representación de un palomar sagrado en pan de oro.
En el palacio de Knossos, de la época Minoica, se encontró un altar en miniatura de la diosa cretense asimilada a Afrodita, con palomas en las columnas.

En Grecia, en el S. VI a.C., se empieza a criar la paloma con fines religiosos; es el pájaro de Venus.
En el Génesis, Noé suelta tres veces una paloma. Volvió dos veces, y la tercera no regresó.
El Levítico prescribe al pecador sin medios económicos que cambie las ofrendas rituales de terneros y corderos por dos tórtolas o dos pichones.

En el Cántico de los Cánticos se compara continuamente a la bien-amada con una paloma.
En forma de paloma baja el Espíritu Santo sobre Cristo el díía de su bautismo.
En la época romana, Plinio el Viejo y Varrón dan instrucciones precisas sobre la cría de palomas y el arte de construir palomares. Columela confirmará y repetirá estos propósitos, que serán respetados hasta el S.XVIII, época de las últimas construcciones de palomares utilitarios.

Plinio cuenta cómo se había convertido la cría de palomas en una verdadera pasión en Roma, y cómo se multiplicaban las torres en los tejados de las casas.
En Turquía se pueden encontrar unos palomares trogloditas en la famosa región de, con origen que se remonta probablemente a la época Bizantina.

En Francia, la introducci&ón del palomar se debió seguramente a las legiones romanas. En las provincias meridionales, donde la influencia del derecho romano no había desaparecido todavía, la posesión de un palomar se encontraba con menos trabas. En el resto del país, su uso se extenderá después de la abolición de los privilegios señoriales.

Según las costumbres feudales, había que ser señor de un feudo y tener una finca en explotación para tener derecho a palomar, siendo el granjero el que tenía que sufrir los daños ocasionados por las palomas.
Parece que la aparición de los edificios techados remonta al S. XIV.

El reparto de los palomares sigue el reparto de los cultivos de trigo, según el patrón de la época. Sus diferentes estilos y su diversidad de formas constituyen un elemento muy particular del panorama campestre de Francia.

La noche del 4 de agosto (supresión de los privilegios) es la fecha que marca el cambio con respecto a la época anterior, y las denuncias por daños en las cosechas provocados por las palomas se repiten en los "pliegos de quejas". De esta manera se amplía el derecho a poseer un palomar, lo mismo que el del ganado vacuno y lanar.
Con el nuevo código rural de 1791, se autoriza a disparar a la paloma durante los periodos de cosecha; de animal doméstico pasa así a ser carne de caza.

En el S. XVII se estimaba el número de palomares en Francia en 42.000.
Las palomas se hicieron también famosas en la Comuna y el asedio de Paríís en 1870, cuando llevaban los mensajes de los asediados por encima de las líneas alemanas, donde trataban de interceptarlas utilizando halcones.

En Inglaterra, la introducción de los palomares remonta a la llegada de los Normandos. Las disposiciones que regían el derecho de posesión de un palomar eran muy parecidas a las de Francia con el Antiguo Régimen. El reparto era similar a Francia: muy extendido en tierras de trigo, como País de Gales y Essex.
Las plantas son las clásicas del palomar redondo con muros de piedra de 90 cm. de ancho. Los de la frontera del País de Gales constituyen una excepción, con sus muros en entramado.
A mediados del S. XVII, se estimaba en 26.000 el número de palomares en Inglaterra.
Una costumbre fabulosa para atraer a las palomas del vecino toma el nombre de "Salt cat". ¡Se trata de colocar en el palomar un gato en celo asado con comino!
En Escocia, donde los palomares son muy numerosos, se piensa que su forma, muy próxima a la del sud-oeste de Francia, se debe a la influencia de los cortesanos franceses en la corte de María Estuardo.

Algunos eran redondos (los beehives), otros rectangulares (los lecterns), a menudo divididos en dos. El mayor tiene 2000 nidos.
Textos antiguos dan testimonio de la importancia de los robos de palomas en estas regiones, y de los terribles castigos a los que estaban unidos: amputación de la mano derecha, latigazos, e incluso la muerte.
Una superstición Escocesa dice que construir un palomar provocaba la muerte el año mismo de su construcción, y que destruirlo provocaba la muerte de la mujer del propietario como mucho diez meses más tarde. Esta historia se cuenta de un hombre que odiaba a su mujer, construyó y destruyó cuatro palomares, pero ella no murió.

En Alemania se encuentran algunos palomares en las fincas de ricos aristócratas que leyeron las obras de Olivier de Serres.

En Irán hay numerosos palomares redondos y de gran tamaño en la región de Ispahán (tres mil en forma de grandes torres redondas) y en la de Yazd. Su construcción se remonta a la época del Shah Abbas.
El excremento servía entre otras cosas para estercolar los famosos melones de Ispahán. Curiosamente, hoy las palomas son consideradas pájaros sagrados, y nadie consume su carne.
No obstante, esta práctica no parece haber tenido éxito siempre, pues en el S. XVII Tavernier cuenta que únicamente los musulmanes tenían autorización para comer los deliciosos pichones, lo que provocó la conversión de algunos infieles para satisfacer el pecado de la gula.
Por otra parte, los juegos tradicionales y las apuestas con palomas se siguen practicando desde la época Safavida hasta hoy en día.

En España, el origen de los palomares está unido a la llegada de los romanos. Se conoce también la existencia de algunos palomares que tuvieron influencia francesa (techo en pie de mulo) como uno en la provincia de León, parecido a los modelos de Gascogne, y el de cerca de Pamplona, parecido a los de las granjas de Dordogne.
Como en otras partes, el reparto de los palomares sigue al de los cultivos de trigo, y son particularmente numerosos en Castilla.
En la provincia de Zamora se encuentra una gran concentración de palomares alrededor de las lagunas de Villafáfila.
En el interior de una misma región hay formas muy diferentes:
cuadrado, circular, rectangular, con patio, en herradura (Aliste y Sanabria), techo en pie de mulo o en forma de pagoda.
Los materiales son también muy variados: adobe, piedra, ladrillo en los más recientes, teja romana, pizarra,...
En España, el derecho de posesión de un palomar seguía las mismas normas que en Francia o en Inglaterra con el Antiguo Régimen.
La Ley de Protección de los Palomares de Enrique IV, aprobada en 1465, preveía una multa para la destrucción de los palomares.
Una variante local de la alimentación consiste en dar a las palomas tomillo y romero.
En el Sur, y más particularmente en la provincia de Cádiz, sólo se conocen hasta ahora dos grandes palomares, probablemente construidos según las mismas técnicas, vistas sus similitudes. El más grande es "El Palomar de la Breña", otro se encuentra lindante al Cortijo de "Baños de Gigonza" y un tercero, que conocemos hasta la fecha, se encuentra cerca de "La Redondela" ( Huelva ).

"El Palomar de la Breña" fue construido alrededor de 1700 por un discípulo español de los Fisiócratas. Esta construcción se adapta a las recomendaciones de esta nueva teoría agrícola y económica (ver: F. Quesnay "Maximes Générales du Gouvernement Economique d'un Royaume Agricole"):
-Nuevo establecimiento, con carácter innovador.
-Inversión importante
-Promoción y utilización de técnicas agrícolas nuevas, con uso de la palomina como estiércol (lo que iba normalmente de la mano con el abandono del barbecho).
-Se llevan a la práctica estas ideas a un nivel "pre-industrial", por el tamaño del palomar.


 

 

 

 

 


Un nido

 
Pago de la Porquera, San Ambrosio. Apartado 69 - 11160 BARBATE (CÁDIZ) España - Tlf. 956 43 50 03
Diseño realizado por CEGINFOR