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>Las
Palomas y su cria
>Utilidades del palomar
>Arquitectura
utilitaria
>Palomares:
historia, geografía
>Arquitectura,
diferentes tipos
>A modo de conclusión
Utilidades del palomar
Las deyecciones
de las palomas, llamadas "palomina",
rica en nitrógeno y en ácido fosfórico,
servía para el abono de cultivos exigentes
como el cáñamo y el tabaco. Este
estiércol, el mejor hasta el S. XIX, se
batía con el mayal para hacerlo más
polvoriento, y se echaba al campo en tiempo lluvioso
para diluirlo y evitar que los cultivos se quemaran.
Antes de la aparición de los abonos químicos,
la importancia de la "palomina" era
tal en algunas regiones que su valor se estipulaba
en los contratos de arrendamiento en aparcería,
o podía figurar en los contratos de matrimonio
como parte de la dote.
Una paloma produce de dos a tres kilos al año
("El Palomar de la Breña" tenía
que producir por lo tanto entre 10 y 15 toneladas
de palomina al año).
Otro uso del excremento de paloma es la producción
de nitrato para hacer pólvora de fusil.
Antes del inicio del S.
XIX, la cantidad de ganado era muy limitada por
diferentes razones, lo que limitaba también
las posibilidades de consumo de carne y las del
abono a base de deyecciones de ganado mayor. Cuando
no podía alimentarse el ganado con forraje
en invierno, había que matarlo y salar
la carne.
La introducción del cultivo de nabo y colinabo
en el S. XVIII cambiaron las condiciones de cría
del ganado mayor, y disminuyó; en igual
medida el interés por la de la paloma.
El interés de la cría de palomas
reside en su fuerte y rápida capacidad
de reproducción: cada cinco semanas, de
Marzo a Septiembre, una pareja pone dos huevos,
los empolla, ceba los pichones y vuelve a empezar.
De este modo, un palomar de quinientos nidos podía
dar 160 pichones a la semana. El del "Palomar
de la Breña" debía producir
alrededor de 1600 pichones a la semana. Es una
carne disponible todo el año, pues las
palomas pueden alimentarse fácilmente con
grano cuando las condiciones atmosféricas
impiden su alimentación en el campo.
Se trata de una carne fácilmente
conservable y transportable, como animales vivos,
en jaulas, ante la inexistencia de frigoríficos;
Por consiguiente, del mayor interés en
la época de los grandes viajes de la navegación
a vela.
Es de resaltar que varios palomares grandes se
encuentran cerca de grandes puertos, o fueron
construidos por armadores, como el de Angot, cerca
de Dieppe, o el de Brue Auriac, cerca de Marsella
(4100 hornillas). La proximidad de C&ádiz
deja pensar que las palomas de "El Palomar
de la Breña" debían embarcarse
en barcos con singladura hacia las Américas
La decadencia del
cultivo del cáñamo y el desarrollo
del cultivo de hortalizas participaron también
en el abandono progresivo de los palomares, así
como la aparición de los abonos químicos
a finales del S. XVIII.
A estos usos principales y de orden económico,
hay que añadir el papel social del palomar
señalando el rango de su propietario. A
veces mediante las formas de las veletas que coronan
el tejado, a veces por el tamaño mismo
del palomar, que en el caso de los más
grandes señalan fincas de varios miles
de hectáreas, sin hablar de la forma maciza
e imponente de la construcción. Todos los
castillos poseían uno o varios palomares,
así como numerosísimas abadías
y granjas que dependían de ellos.
Un ejemplo interesante, en Francia, es el del
palomar del castillo de Hagnou: funcionó
hasta 1832, y con sus 3200 nidos tenía
a 6 personas vinculadas a su servicio. ("El
Palomar de la Breña debía emplear
a una docena de personas")
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