|
>Las
Palomas y su cria
>Utilidades del palomar
>Arquitectura
utilitaria
>Palomares:
historia, geografía
>Arquitectura,
diferentes tipos
>A modo de conclusión
Las Palomas y su cria
Existen
numerosas especies de palomas: torcaz, zurita,
tornera, gigante, pavo real, tórtola...
No tienen nada que ver estas palomas de campo,
silvestres y libres, amantes del espacio y de
la soledad, con las palomas de las ciudades, consideradas
a menudo como animales nocivos.
BUFFON, famoso naturalista
del S. XVIII, describe así a estos animales:
"Las palomas no son realmente ni domésticas
como los perros y los caballos, ni prisioneras
como las gallinas. Son más bien cautivas
voluntarias, huéspedes fugitivos que únicamente
permanecen en el alojamiento que se les ofrece
si en él están a gusto... Todas
las palomas tienen ciertas cualidades que les
son comunes: la tendencia a organizarse socialmente,
el afecto a sus semejantes, la dulzura en su conducta,
la limpieza, la fidelidad recíproca, el
cuidado de sí mismas, lo que supone una
voluntad de gustar, el arte de pavonearse, las
tiernas caricias, los movimientos suaves. Sin
mal humor, sin cansancio, sin disputas, toda la
vida empleada en el cuidado de sus pequeños,
todas las tareas penosas repartidas por igual.
El macho, gustoso de compartir y de encargarse
de los cuidados maternales, regularmente y por
turnos incuba los huevos y empolla a los pichones,
para quitarle cargas a su compañera, para
establecer entre ella y él la igualdad
de la que depende el éxito de cualquier
unión duradera: ¡Qué modelo
para el hombre, si supiera imitarlas. !"
Los enemigos de las palomas
y de los pichones son numerosos y necesitan una
ordenación específica:
Su enemigo irreductible
es el gato, contra el que basta una buena puerta.
Hay que añadir los
hurones, comadrejas, ratas, serpientes, contra
los que es importante tanto la estructura exterior
del palomar como la puerta. Combinadas con arte
por los constructores, estas necesidades materiales
junto con la preocupación por la estética,
darán soluciones arquitectónicas
tan originales como eficaces y decorativas. Para
evitar que estos predadores trepen por la fachada,
muchos palomares dan preferencia a la forma redonda
y todos tienen un revoque muy liso. Este puede
ser a base de cal, como recomienda la Enciclopedia
(d'Alambert, Diderot,...), o a base de marmolina.
A esta defensa se suele
añadir una ó dos filas de baldosines
esmaltados, que aportan belleza a la construcción,
y uno o dos saledizos que rodean el palomar o
los pilares. A veces, estas medidas se vuelven
a utilizar también alrededor de los agujeros
de salida, cuando el palomar tiene techo. Contra
las ratas y su capacidad de saltar, una buena
medida consiste en empezar a colocar los nidos
a partir de 1,30 m. del suelo.
Los halcones, cernícalos
y gavilanes atacan a las palomas más bien
en el exterior del palomar.
Contra las pulgas y otros
insectos parásitos, el mejor material para
los nidos, también llamados hornillas,
sigue siendo la cerámica; mejor que el
adobe, la piedra tallada, la piedra de acantilado,
la madera, o incluso las cestas de mimbre colgadas
de las paredes, formas éstas utilizadas
según las regiones y los materiales disponibles.
Además, el barro cocido tiene cualidades
isotérmicas de la que carecen los otros
materiales.
El grado de humedad también
tiene mucha influencia en la salubridad del palomar,
lo que explica las construcciones en alto, a veces
encima del gallinero, o incluso los palomares
sobre pilastras en pleno campo.
Si bien el tamaño
del palomar debe estar en relación con
el tamaño de la finca, hay que prever también
un tercio de nidos más que de parejas de
palomas, para dejarlas anidar a su gusto.
El tamaño de los nidos (hornillas) tiene
que ser suficientemente espacioso para que el
macho y la hembra puedan resguardarse juntos (25
cm. de diámetro).
La paloma es muy exigente
también con la calidad del agua disponible,
y con la limpieza del grano que se les proporciona
en invierno. Una paloma come alrededor de 50 Kg
de grano al año. Necesita silencio y semi-oscuridad
para reproducirse. Le gustan mucho las semillas
de cáñamo, cultivo éste mucho
más extendido antes de la aparición
de los textiles modernos. Una paloma torcaz vive
de media 25 años. Anida a partir del noveno
mes, y durante cinco o seis años.
Un viejo truco para atraer
las palomas del vecino consiste en frotar las
propias con mirra, y añadir unos granos
de comino y vino viejo a su pitanza habitual.
El misterio de su vuelta al nido sin dudar, todavía
no ha sido elucidado. Esta capacidad hizo de las
palomas un mensajero ideal, al principio pacífico,
para las relaciones entre los templos de Afrodita
(Venus), o para el anuncio de los vencedores en
los juegos olímpicos, y militar después,
con los romanos. El califa de Bagdad fue el primero
en organizar un sistema de servicio postal con
estos pájaros.
|